|
La muestra arquitectónica más representativa de Pedro Muñoz es su iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, una esbelta construcción de estilo renacentista que comenzó a construirse en 1699 y finalizó en 1718.
La iglesia tiene planta de cruz latina con cuerpos bajos adosados en tres de las esquinas del crucero y torre de planta cuadrada. Coincidiendo con la celebración del tercer centenario del inicio de las obras se procedió a la rehabilitación y colocación de las campanas de la torre, lo que ha contribuido a aumentar su belleza. Además de la iglesia de San Pedro Apóstol, existen en Pedro Muñoz las ermitas de Nuestra Señora de los Ángeles, San Isidro y San Miguel que merecen igualmente una visita.
Entre las casonas solariegas sobresale la “Casa de la Paca”, del siglo XVII, con fachada blasonada y típico patio interior castellano. Próxima a esta se encuentra la “Casa de las Julitas”, interesante igualmente por su tipología tradicional. Otras casonas de interés son la “Casa de los Menaut”, “Casa de los Fernández Cuellar” y “Casa de los Granero”.
Otros recursos patrimoniales.
Para cruzar el río Záncara, afluente del alto Guadiana de irregular caudal, los romanos construyeron un puente que aún perdura, y de época reciente, aunque también visitable, es el puente de San Miguel, junto a la ermita del mismo nombre. Recientemente se han llevado a cabo importantes tareas de recuperación y embellecimiento de este entorno con sendas “vías verdes” a ambos márgenes del río.
En las inmediaciones de Pedro Muñoz se levantan numerosos “bombos” salpicando con su presencia los campos de viñedo. Son curiosas casillas de labor, de reducido tamaño y forma abovedada, que los agricultores construían empleando únicamente piedras y su habilidad. Los “bombos”, de una simpleza envidiable, mantienen un inevitable halo de misterio porque su origen, todavía hay, continua siendo un misterio.
Entre la arquitectura industrial llaman la atención por su interés algunas bodegas cuyas esbeltas chimeneas nos recuerdan su pasado glorioso y los numerosos molinos fluviales que salpican el cauce del Záncara, otrora más caudaloso, entre los que destaca la sorprendente fábrica de harinas de “La Cubeta”.
El Cerro de las Nieves.
Los trabajos arqueológicos sistemáticos desarrollados en el Cerro de las Nieves, entre 1984 y 1990, arrojaron luz sobre los primeros pobladores de Pedro Muñoz. Frente a la Laguna del Pueblo, y sobre una amplia elevación amesetada de margas arcillosas se acumularon los restos de sucesivas reconstrucciones de las edificaciones ibéricas de adobes, originando un promontorio de tipo “tell” cuya potencia arqueológica varía entre más de tres metros, en la parte alta, y un metro en la zona más llana. El asentamiento probablemente formó parte de un sistema de poblados contemporáneos en la época ibérica, siendo los más próximos los situados en Las Mesas (Cuenca) y Campo de Criptaza (Ciudad Real).
En las sucesivas intervenciones realizadas en el yacimiento se han encontrado numerosos “restos”, entre los que destacamos metalurgia a pequeña escala a través de un posible taller de fundición de cobre; cerámicas a mano de tradición de Campo de Urnas y otras a torno pintadas; fíbulas de bronce y cerámica griega y numerosos enterramientos iberos, uno romano y varios medievales.
|